El cese de operaciones de la firma Eseka S.A. dejó a 140 operarios sin empleo, marcando el final de una planta que supo emplear a más de 500 personas. El cierre se produce en un contexto de caída vertical del consumo, apertura de importaciones y aumento de los costos operativos.

La desindustrialización en el sector textil sumó esta semana un capítulo crítico con el cierre definitivo de la histórica planta de ropa interior ubicada en el barrio porteño de Parque Chas. La empresa, responsable de las marcas Cocot y Dufour, comunicó de manera repentina el cese total de sus actividades, lo que derivó en asambleas permanentes y protestas en los accesos al establecimiento.

El proceso de desmantelamiento

El cierre de la fábrica no fue un hecho aislado, sino el desenlace de un proceso de achicamiento que se venía profundizando desde finales del año pasado.

  • Reducción de personal: De una plantilla histórica de 500 trabajadores, la planta llegó a sus últimos días con solo 140 operarios.
  • Conflictividad laboral: Durante los meses previos, se implementaron despidos escalonados y planes de retiro voluntario que ofrecían apenas el 50% de la indemnización de ley, situación que ya había puesto en alerta a las organizaciones gremiales del sector.

Causas de la quiebra operativa

El fin de la producción en Parque Chas responde a una combinación de factores macroeconómicos que han asfixiado la sustentabilidad del negocio textil nacional:

  1. Caída del mercado interno: La fuerte pérdida del poder adquisitivo generó un desplome en las ventas de indumentaria, dejando a las fábricas con excedentes de stock y capacidad instalada ociosa.
  2. Aumento de costos fijos: El incremento en las tarifas de servicios públicos y los costos logísticos elevaron el punto de equilibrio financiero por encima de las posibilidades de la empresa.
  3. Competencia digital extranjera: La desregulación aduanera facilitó la expansión de plataformas como Temu y Shein. Actualmente, se estima que el 70% del mercado textil importado proviene de estos gigantes asiáticos, que operan con costos de producción y logística contra los que la industria local no puede competir.

El impacto social y territorial

El cierre de Eseka S.A. no solo representa la pérdida de 140 puestos de trabajo directos, sino que afecta el tejido comercial de Parque Chas. La falta de preaviso en la comunicación del cierre ha generado un clima de incertidumbre total entre los trabajadores, quienes exigen el pago íntegro de las indemnizaciones y la intervención de las autoridades para garantizar el cumplimiento de las obligaciones patronales.

Este escenario refleja la fragilidad de la industria nacional frente a un modelo de apertura comercial y ajuste de tarifas que continúa cobrándose el cierre de establecimientos productivos históricos.

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