La divisa norteamericana cerró en $1392, su valor más bajo desde octubre. Mientras el ingreso de divisas del agro y la caída de la demanda estabilizan el mercado cambiario, los alimentos muestran una desaceleración, con la excepción del sector cárnico.

El mercado cambiario registró una jornada clave este viernes al confirmarse que el dólar perforó el piso de los $1400 por primera vez desde mediados de octubre del año pasado, situándose en el orden de los $1392. Según las previsiones del equipo económico, se espera que la divisa mantenga esta tendencia de estabilidad durante los próximos meses. El principal fundamento de esta proyección es el factor estacional: durante la primera parte del año, el sector agroexportador liquida un volumen significativamente mayor de divisas en comparación con el segundo semestre.

Los factores detrás de la estabilidad

La actual calma financiera se explica por una combinación de mayor oferta y una notable retracción en la demanda. Tras la incertidumbre política vivida el año pasado —marcada inicialmente por el revés oficialista en las legislativas bonaerenses y la posterior consolidación del Gobierno en las nacionales—, el mercado ha recuperado previsibilidad.

Bajo este escenario, los grandes operadores financieros han vuelto a apostar por instrumentos en moneda local. El proceso consiste en migrar posiciones del dólar al peso para capturar los rendimientos de la tasa de interés, volviendo luego a la divisa estadounidense. Este flujo incrementa la oferta de dólares en el mercado, presionando el precio a la baja o manteniéndolo en niveles de equilibrio.

Sin embargo, desde el Ejecutivo aclaran un concepto económico fundamental: la caída en la cotización del dólar no se traduce de manera automática en una baja de los precios al consumidor. Esto se debe a que la estructura de costos de los productos actualmente en góndola fue calculada con valores de la divisa anteriores al descenso actual, lo que genera una inercia en los precios finales.

Alimentos: desaceleración general y la excepción de la carne

En el frente inflacionario, el Informe de Avance de la consultora LCG revela una desaceleración en el costo de la canasta básica. Durante la tercera semana de febrero, la categoría de alimentos y bebidas registró un alza del 0,5%, una cifra sensiblemente menor al 1% registrado la semana previa.

Si bien la tendencia alcista persiste, con una suba acumulada del 3,4% en las últimas cuatro semanas, el dato es optimista si se lo compara con el 4,7% que midió el Indec para la misma categoría en enero.

La nota discordante la sigue dando el sector de la carne, que mantiene una suba sostenida desde hace un año. Según LCG, en la segunda semana de febrero este rubro se encareció un 2,3%. Desde el sector ganadero defienden estos incrementos argumentando que no se trata de un encarecimiento real, sino de una necesaria “recomposición de precios” que, según afirman, arrastraban un atraso considerable frente al resto de la economía.

El objetivo oficial: quebrar el 2,9%

Tras el dato de inflación de enero, que se ubicó en el 2,9%, el Gobierno aspira a que el próximo Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero logre quebrar ese promedio. La estabilidad del tipo de cambio y la desaceleración observada en la mayoría de los rubros alimenticios son los pilares sobre los que el oficialismo fundamenta su expectativa de un índice más bajo para el cierre del mes.

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